
El ocaso del águila de Pedro J. Fernández es una novela que logra capturar la complejidad de la sucesión presidencial de 1910, y el inicio del movimiento revolucionario en México. Desde el primer capítulo, la historia atrapa al lector, al introducir un elemento poco conocido de la vida de Francisco I. Madero: su creencia y práctica del espiritismo. Ese inicio no sólo sorprende, sino que también añade una dimensión mística al personaje, enriqueciendo su caracterización y dotando a la historia de un aire enigmático.
La narración de Fernández se distingue por su riqueza en detalles históricos y su cuidadosa documentación, lo que se evidencia en la inclusión de notas al pie de página, que aportan contexto adicional. La trama sigue los eventos clave de la lucha antirreeleccionista iniciada por Francisco I. Madero, que ocurre tras la famosa entrevista de Porfirio Díaz, con el periodista estadounidense James Creelman, en la que el General Díaz aseguró que México estaba listo para la democracia. Sin embargo, al no cumplir su palabra y postularse nuevamente a la presidencia, Madero emerge como el líder opositor, organizando clubes antirreeleccionistas y preparando el camino para la Revolución. La tensión entre los personajes, sus ambiciones políticas y sus ideales contrastantes, dan profundidad a la historia y reflejan las luchas que marcaron ese periodo, en la vida de México.
Uno de los aspectos más destacados de la novela, es la complejidad de sus personajes. Francisco I. Madero se presenta no sólo como un político decidido, sino como un hombre de fe, cuyas convicciones espiritistas influyen en su visión del mundo. Este rasgo añade una nueva capa de interpretación a su lucha y a la atmósfera general de la obra, especialmente en relación con la maldición de la silla presidencial, un mito que incluso influyó en la decisión de Emiliano Zapata para evitar sentarse en ella.

El estilo de Fernández es ágil y envolvente, con una prosa descriptiva, que transporta al lector a la convulsa realidad del México de principios del siglo XX. La combinación de la narrativa fluida y las referencias históricas precisas, facilitan la inmersión en la historia sin perder el ritmo de la trama. Su enfoque permite una aproximación innovadora a los personajes históricos, alejándose de las clásicas etiquetas de héroes o villanos, para mostrar su lado humano, sus dilemas y el peso de sus decisiones.
Un aspecto fascinante de esta obra es su relación de estilo, con la serie literaria: Los reyes malditos de Maurice Druon, una de las influencias reconocidas por el propio Fernández, para la redacción de su propia serie El juego de la silla, de la cual, El ocaso del águila representa la primera entrega. Esa influencia e inspiración, se perciben en la manera en la que se construyen las intrigas políticas y en cómo se otorga dinamismo a eventos históricos, que muchas veces, pueden parecer rígidos o lejanos en los libros de texto. En ese sentido y a título personal, puedo decir que desde mi experiencia lectora, el haber leído en el pasado a Druon, me permitió notar la maestría con la que Pedro J. Fernández adapta ese estilo a la historia mexicana, logrando hacerla accesible y vibrante.
En conclusión, El ocaso del águila es una lectura altamente recomendable, para quienes buscan comprender la historia de México desde una perspectiva humana y novelada. Es una obra que no sólo informa, sino que también emociona, logrando que los personajes históricos cobren vida y que los eventos trascendentales de la Revolución Mexicana, se sientan cercanos y relevantes. Un libro que retrata, con gran habilidad, un país en plena transformación.