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La conversación que lee


La mañana del miércoles 5 de noviembre amaneció con un aire de expectación en el Plantel 3 Iztacalco del Colegio de Bachilleres. Desde temprano, los pasillos se llenaron de murmullos, saludos y el suave aroma del café. Algo importante iba a suceder: la presentación del número dos de la revista mensual para el magisterio del Bachillerato Nacional: Bachiller, una publicación que celebra la palabra, el pensamiento y el arte de enseñar y aprender en comunidad.


El acto inaugural comenzó con un tono solemne y cálido. Las autoridades educativas, el profesorado y el estudiantado se reunieron para celebrar no solo una revista, sino un proyecto que busca fortalecer el diálogo entre la educación, la lectura y la creatividad. En el presídium destacaban las presencias de la Doctora Tania Rodríguez Mora, subsecretaria de Educación Media Superior; el Maestro Adán Escobedo Robles, Director General del Colegio de Bachilleres; el Maestro Pável Granados Chaparro, Coordinador de la Estrategia de Lectura del Bachillerato Nacional y diversas voces del ámbito editorial, académico y estudiantil.


El maestro Adán Escobedo abrió la jornada con palabras que marcaron el tono de la mañana: cada texto, dijo, es una semilla de transformación. Su mensaje resonó como una declaración de principios: la lectura no es solo un acto académico, sino una práctica viva que forma ciudadanía, pensamiento y sensibilidad.


Luego tomó la palabra la Doctora Silvia Iveth Martínez Álvarez, Directora de Asuntos Estudiantiles del Instituto de Educación Media Superior de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México, quien habló del “atrevimiento literario” de este segundo número, al combinar imágenes generadas con inteligencia artificial y referencias del México decimonónico. Su reflexión evocó la mirada de Octavio Paz sobre el ser mexicano que se busca en su propio reflejo: la lectura como espejo y como camino hacia la identidad.


El maestro Ernesto Scheinvar Gottdiener Coordinador Sectorial de Educación Secundaria de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México, ofreció un momento de lucidez al cuestionar el vértigo de la inmediatez digital. “¿Por qué insistir en lo impreso cuando todo cabe en tres minutos de video?”, preguntó, antes de responderse: porque ninguna red social alcanza la profundidad de una página escrita. Su afirmación fue recibida con sonrisas cómplices de las y los docentes que saben que educar, como leer, requiere tiempo y quietud.



Minutos después, tomó la palabra la Doctora Tania Rodríguez Mora, cuya intervención convirtió la formalidad en cercanía. Habló de la revista Bachiller como una “sala de profesoras y profesores ampliada”, donde las ideas se comparten como si fueran tazas de café humeante. Invitó a imaginar las escuelas como espacios de conversación y descubrimiento, donde leer y dialogar sean actos de comunidad. “Queremos juventudes que lean, que escriban, que hablen en voz alta”, expresó con entusiasmo contagioso.


El maestro Pável Granados tomó el micrófono con emoción visible. Narró el proceso detrás de la revista y la creación de su suplemento literario El Vinagrillo, ese rincón donde la palabra se escapa incluso desde debajo de las piedras. Compartió anécdotas del equipo editorial, reveló los temas de la nueva edición —de los árboles y los barrios, del arte y la historia— y reafirmó el propósito de la publicación: que la revista se convierta en un espacio de encuentro para las voces docentes y estudiantiles del país.


El momento más entrañable de la jornada fue el homenaje a la maestra Lilia Márquez Balderas, pionera de la lectura en el Colegio de Bachilleres. En el vídeo proyectado, su figura reapareció entre imágenes y recuerdos: una mujer quijotesca, terca y luminosa, que llevó a escritoras y escritores a las aulas, para sembrar el gusto por la literatura. La llamaban “hada madrina de la literatura” y “guerrillera de los libros”, títulos que el público acogió con emoción. Su legado se sintió vivo, vibrante, presente en cada palabra y en cada mirada.


La jornada continuó con la intervención del maestro Diego Echeverría Cepeda, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), quien subrayó la alianza entre educación y libro, celebrando este proyecto como una muestra de que la lectura florece cuando la escuela y la cultura caminan de la mano. En un gesto simbólico, la CANIEM donó libros a estudiantes y al plantel anfitrión, reafirmando su compromiso con la formación de lectoras y lectores críticos.



Entre los aplausos finales, la estudiante Leilany Maureen López Moreno, ganadora del Premio ESRU Opina 2025, tomó la palabra, para compartir su experiencia y agradecer la oportunidad de contar su historia. Su voz joven y firme fue el cierre perfecto: el eco de una generación que escribe su propio legado con mirada sensible y palabra consciente.


Cuando todo terminó, el auditorio se llenó de conversaciones y risas. Afuera, el sol de noviembre iluminaba los muros del plantel. En el aire quedaba flotando una certeza sencilla y profunda: leer sigue siendo una forma de encuentro, un café compartido entre profesoras, profesores, estudiantes y sueños que aún se escriben.




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