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La presidencia mexicana: un largo ensayo de prueba y error



Acercarse a Toditititos los presidentes de México (hasta ahora), es aceptar una premisa provocadora y honesta: si la historia de México suele parecernos aburrida, quizá no sea culpa de los hechos, sino de la forma en que nos los han contado. Llegué a este libro por una recomendación personal, y lo que en un inicio parecía un simple recorrido documental, terminó convirtiéndose en un ejercicio de curiosidad histórica y placer lector. Jimena Ramírez Velázquez de León logra hacer accesible —y disfrutable— una historia marcada por la violencia, la ambición y la inestabilidad política, sin trivializarla ni colocar a sus protagonistas en un pedestal.


El libro propone un recorrido por las 66 personas que, hasta ahora, han ocupado la silla presidencial en México, pero lo hace desde una narrativa que privilegia el diálogo directo con quien lee. La voz de la autora —amistosa, didáctica y crítica a la vez— se mantiene cercana, invitandonos a formular preguntas, además de compartir datos capaces de despertar el asombro: ¿qué presidentes dan nombre a estaciones del Metro de la Ciudad de México? ¿quiénes estuvieron unidos por lazos familiares? ¿quién rompió récords que parecían impensables? Esos guiños curiosos, lejos de reducirse a simples anécdotas, operan como anclajes de memoria que permiten comprender y fijar procesos históricos mucho más amplios.


Uno de los grandes aciertos del libro es su equilibrio entre divulgación y rigor. Está escrito en un lenguaje sencillo, sin tecnicismos innecesarios ni solemnidad académica, lo que lo vuelve ideal para niñas, niños y jóvenes, así como para personas adultas. Las ilustraciones que acompañan a cada figura presidencial no son un adorno: aportan humor, claridad y refuerzan la idea de que recordar también es un acto visual y emocional.


Más allá del desfile de nombres, Toditititos los presidentes de México (hasta ahora), deja ver que la presidencia mexicana es una institución en permanente construcción. Las decisiones individuales de cada mandatario, junto con los conflictos internos y las invasiones extranjeras, revelan que la historia política nacional ha sido un constante ensayo de prueba y error. Aunque estos episodios parezcan lejanos en el tiempo, sus ecos siguen presentes en las tensiones diplomáticas y políticas del México contemporáneo.


El libro no simplifica ni juzga desde una lógica polarizada: presenta a los presidentes como figuras humanas, con momentos brillantes, otros polémicos y varios francamente increíbles. Esta mirada evita la romantización y permite construir una lectura crítica del pasado.


Desde esta perspectiva desmitificadora, a lo largo del libro las luchas armadas emergen como una constante en la construcción de la República Mexicana. La llamada “estabilidad” social —entendida como la ausencia de levantamientos armados— comienza a registrarse hacia la década de 1970, aunque pronto es sustituida por crisis económicas persistentes. La historia parece avanzar en forma de búmeran: la ambición por el poder, el deseo de perpetuarse en él y la manipulación de los hilos políticos desde la sombra, se repiten sexenio tras sexenio. Episodios como el Maximato o figuras como Porfirio Díaz y Plutarco Elías Calles, dialogan inevitablemente con el presente.


En continuidad con estos patrones históricos, leído desde la actualidad, el libro establece un puente claro con el México contemporáneo. Aunque los escenarios sociohistóricos sean distintos, la sucesión presidencial continúa siendo un espacio de disputa y ambición por el poder que desde ahí se ejerce. En ese sentido, el texto no normaliza el caos histórico: invita a mirarlo de frente, a cuestionarlo y a comprenderlo.


Quizá el mayor aporte de Toditititos los presidentes de México (hasta ahora), frente a los libros de texto oficiales, sea la conciencia histórica que despierta. Recordarnos que las libertades, derechos y garantías de las que hoy gozamos son relativamente jóvenes —y que no hace tanto tiempo las diferencias políticas se resolvían con las armas— resulta fundamental, sobre todo para las nuevas generaciones. Como bien sugiere la autora, el chisme nos da vida, pero el chisme histórico nos da identidad nacional y, de paso, cultura general.


Por su tono accesible, su mirada crítica y su vocación pedagógica, este libro es una lectura altamente recomendable para todas las edades. Funciona como introducción, como detonante de reflexión y como una puerta de entrada para reconciliarnos con la historia de México: no como una lista de fechas y nombres que memorizar, sino como un relato vivo, conflictivo y profundamente humano.


Créditos y fuentes

Vídeo

5 razones para leer Toditititos los presidentes de México (hasta ahora)

Publicado por: mexicolindoychismoso

Instagram, 2025


Imagen de portada

Imagen tomada de Amazon

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