
Cada 13 de febrero, el mundo celebra el Día Mundial de la Radio, una fecha que reconoce la capacidad de este medio para informar, educar y entretener, pero sobre todo, para conectar a las personas a través del tiempo y el espacio. La radio, con su inmediatez y su singular manera de contar historias, ha sido testigo de los cambios sociales y culturales de la humanidad, y en ese viaje, ha dado voz a quienes de otra manera quedarían en el olvido.
Mi contacto con la radiodifusión comenzó en Radio Educación (2014- 2015), "la radio cultural de México", un espacio donde la palabra cobra una dimensión distinta: difundir las manifestaciones culturales, así como las expresiones educativas y artísticas de México. En el Departamento de Información Cultural, tuve la oportunidad de elaborar guiones para entrevistas y apoyar en la producción del noticiario cultural Su casa y otros viajes. Además, redacté notas para la cartelera cultural Tiempo y Espacio. El trabajo de la emisora, es un esfuerzo colectivo por mantener informada a la audiencia sobre el vasto universo artístico del país. Una labor que trasciende la simple información: se trata de tejer puentes entre la cultura y la sociedad.
Posteriormente, mi camino me llevó a la Fonoteca Nacional de México (2015-2017), donde el sonido se convierte en un testimonio de la historia. En el Departamento de Producción de Materiales Sonoros, participé en la producción de podcast que tenían como propósito, la difusión del patrimonio sonoro de México. Fue en este espacio donde colaboré en la producción de cápsulas conmemorativas, para la colección de grabaciones históricas de la etnomusicóloga Henrietta Yurchenco, reconocidas por la UNESCO en su programa Memoria del Mundo. Este trabajo me hizo comprender la trascendencia de la radio y el sonido como archivos vivos, guardianes de la memoria colectiva.
Tanto en Radio Educación como en la Fonoteca Nacional, siempre sentí que el contenido que ayudaba a producir, no sólo era un esfuerzo de divulgación, sino un acto de justicia cultural. La radio, a diferencia de otros medios, sigue siendo un vehículo democrático, accesible y profundamente humano. Es la voz del pasado que dialoga con el presente y susurra al futuro. Y en cada nota, en cada entrevista, en cada cápsula sonora que ayudé a producir, me gusta pensar que contribuí, aunque fuera mínimamente, a hacer de la cultura un derecho al alcance de todos/as.
Así, en este Día Mundial de la Radio, celebro no sólo al medio de comunicación, sino a quienes han encontrado en él, un espacio de resistencia, de creatividad y de memoria. Porque mientras haya ondas hertzianas surcando el aire, habrá historias que merezcan ser contadas.